Taller Ciudades Verdes: acciones integrativas para la mejora de los sistemas de gestión de residuos

Oportunidades para la valorización de residuos y la economía circular en el GAM

En el marco del proyecto de investigación Ciudades Verdes, el CIEDA invita al taller «Acciones integrativas para la mejora de los sistemas de gestión de residuos», un espacio para compartir experiencias y generar propuestas en torno a la valorización de residuos, la bioeconomía y la economía circular.

  • Fecha: 20 y 21 de octubre de 2026
  • Horario: 8:30 a. m. a 12:00 m. d.
  • Lugar: Auditorio Plaza de la Autonomía, Ciudad de la Investigación, UCR
  • Modalidad: presencial

La participación requiere inscripción previa mediante un formulario en línea, cuyo enlace está en el código QR del afiche. Para más información puede escribir a ciudadesverdes@ucr.ac.cr.

Asistencia de 10 horas para estudiante de Agronomía en el Laboratorio de Tecnología Poscosecha

Para colaborar en las áreas de patología y fisiología poscosecha

El Laboratorio de Tecnología Poscosecha del Centro de Investigaciones Agronómicas ofrece una asistencia de 10 horas para estudiantes de Agronomía, para colaborar en las áreas de patología y fisiología poscosecha. La fecha límite de postulación es el 29 de setiembre de 2026.

Requisitos

  • Promedio ponderado mayor o igual a 8,0.
  • Nueve créditos matriculados.
  • Compromiso y puntualidad.
  • Disponibilidad presencial.
  • Preferiblemente con experiencia en fitopatología o en el área de fitoprotección.

Las personas interesadas deben enviar su currículum al Dr. Johanny Castro Ch., al correo johanny.castrochinchilla@ucr.ac.cr. Más información al teléfono 2511-3231.

El Centro de Investigaciones Agronómicas fortalece la cooperación con China para impulsar la investigación en mejoramiento genético de la papa

Un nuevo convenio con la Universidad de Qinghai abre oportunidades para desarrollar proyectos conjuntos, acceder a investigación avanzada y promover el intercambio de estudiantes e investigadores

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El Dr. Arturo Brenes Angulo, coordinador del Laboratorio de Biotecnología de Plantas del Centro de Investigaciones Agronómicas (CIA) de la UCR, realizó una visita académica a China, invitado por la Academia de Ciencias Agrícolas y Forestales de la Universidad de Qinghai. Foto: cortesía del Dr. Arturo Brenes.

La investigación que realiza la Universidad de Costa Rica (UCR) para contribuir al mejoramiento del cultivo de la papa en el país encuentra nuevas oportunidades de crecimiento mediante una alianza académica con China, que permitirá fortalecer proyectos científicos, intercambiar conocimiento y favorecer la formación de estudiantes e investigadores. 

Como parte de este acercamiento, el Dr. Arturo Brenes Angulo, coordinador del Laboratorio de Biotecnología de Plantas del Centro de Investigaciones Agronómicas (CIA) de la UCR, realizó una visita académica a China, invitado por la Academia de Ciencias Agrícolas y Forestales de la Universidad de Qinghai. 

Durante su estancia conoció programas de mejoramiento genético de papa, estaciones experimentales, laboratorios y proyectos desarrollados en tres universidades chinas, con el objetivo de identificar áreas potenciales de trabajo conjunto y establecer vínculos con grupos de investigación especializados en este cultivo. 

La visita se da en el marco de una relación que comenzó hace cerca de dos años y que recientemente se concretó con la firma de un convenio marco entre la UCR y la Universidad de Qinghai. El acuerdo establece las bases para desarrollar investigación relacionada con el cultivo de la papa y promover el intercambio de investigadores y estudiantes entre ambas instituciones. 

Según explicó el Dr. Brenes, el primer contacto surgió de manera indirecta durante una visita de funcionarios chinos al Instituto Nacional de Innovación y Transferencia en Tecnología Agropecuaria (INTA), quienes aprovecharon su estancia en Costa Rica para conocer el CIA. A partir de ese encuentro, comenzó a plantearse la posibilidad de desarrollar proyectos conjuntos, siempre bajo la condición de establecer un acuerdo formal entre las universidades. 

Una oportunidad para potenciar la investigación nacional 

Para el investigador, la cooperación internacional constituye una oportunidad para ampliar la proyección de la UCR y, especialmente, fortalecer un programa de investigación que tiene incidencia directa sobre un cultivo de importancia para el sector agrícola costarricense. 

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La visita del Dr. Brenes permitió conocer la investigación en papa que se desarrolla en China desde los sistemas de producción en campo hasta el trabajo científico que se realiza en laboratorios especializados. Foto: cortesía del Dr. Arturo Brenes.

El Laboratorio de Biotecnología de Plantas mantiene un programa de mejoramiento genético de papa que, pese a las limitaciones de recursos, ha logrado avanzar en el desarrollo de nuevos materiales. De acuerdo con el Dr. Brenes, actualmente se encuentran cerca de liberar dos nuevas variedades, un proceso que espera pueda concretarse el próximo año. 

La cooperación con China podría contribuir a acelerar investigaciones que actualmente encuentran limitaciones por falta de financiamiento, además de facilitar el acceso a nuevas experiencias, tecnologías y conocimiento científico. 

“Podemos acelerar un montón de investigaciones que incluso están pendientes por falta de fondos, que van a ayudar al cultivo y a los productores de papa del país”, señaló el Dr. Brenes. 

La alianza contempla, además, posibilidades de financiamiento para proyectos, así como intercambio de estudiantes, investigadores y experiencias entre ambos países. Para el Dr. Brenes, estas condiciones permitirían potenciar el programa de mejoramiento genético que desarrolla la universidad y ampliar su impacto en el sector productivo nacional. 

Del campo a la biotecnología avanzada 

La visita permitió conocer de primera mano la dimensión de la investigación en papa que se desarrolla en China, desde los sistemas de producción en campo hasta el trabajo científico que se realiza en laboratorios especializados. 

El recorrido inició en la Universidad de Qinghai, donde el Dr. Brenes fue recibido por el Dr. Jian Wang, vicepresidente de la Academia de Ciencias Agrícolas y Forestales y líder del programa de mejoramiento genético de papa de esa universidad. 

 

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En cada una de las universidades que visitó, el Dr. Brenes presentó información sobre Costa Rica, la Universidad, el CIA y el trabajo que realiza el programa de mejoramiento genético de papa del Laboratorio de Biotecnología de Plantas. Foto: cortesía del Dr. Arturo Brenes.

Allí visitó tres estaciones experimentales y sus laboratorios, y participó en un día de campo en la aldea de Xiazhai junto con agricultores, investigadores y comunicadores. Durante la actividad se presentaron diferentes técnicas que se utilizan para el cultivo de la papa. 

Posteriormente, se trasladó a la Universidad Agrícola de Yunnan, en la ciudad de Kunming. En esta institución fue recibido por el Dr. Huachun Guo, líder de su programa de mejoramiento genético de papa, y conoció tanto las principales líneas de investigación como su infraestructura y los productos con valor agregado desarrollados a partir de este tubérculo. 

Como parte de la visita, Brenes se trasladó también a la aldea de Liushao junto con investigadores, estudiantes y extensionistas para observar directamente los trabajos que se realizan en campo. 

La tercera institución que visitó fue la Southwest University, en Chongqing, donde conoció el trabajo de su grupo de mejoramiento genético de papa y recorrió el Centro de Ciencia Integrativa para la Creación de Germoplasma. Este centro alberga uno de los bancos de germoplasma más importantes de China y desarrolla investigación avanzada en biotecnología vegetal y animal, con énfasis en el cultivo de la papa. 

“Ellos hacen desde la investigación en campo hasta la investigación más avanzada en los laboratorios”, destacó el Dr. Brenes, quien resaltó la cantidad de investigadores y estudiantes vinculados con estos programas, así como los recursos destinados a la investigación de un cultivo considerado estratégico en ese país. 

En cada una de las universidades que visitó, el investigador de la UCR presentó información sobre Costa Rica, la Universidad, el CIA y el trabajo que desarrolla en el programa de mejoramiento genético de papa del Laboratorio de Biotecnología de Plantas. 

Con la firma del convenio marco, la expectativa es que la cooperación científica, el intercambio académico y el acceso a nuevas capacidades de investigación se traduzcan, a mediano y largo plazo, en conocimiento y soluciones que fortalezcan la agrocadena de papa en Costa Rica.

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fuente: https://www.ucr.ac.cr/noticias/2026/9/04/el-centro-de-investigaciones-agronomicas-fortalece-la-cooperacion-con-china-para-impulsar-la-investigacion-en-mejoramiento-genetico-de-la-papa.html

Recolección de muestras de suelos en las faldas del volcán Irazú

Personal del Área de Fertilidad de Suelos y Nutrición del Centro de Investigaciones Agronómicas recolectó muestras de suelo en las faldas del volcán Irazú, como parte del proyecto de investigación VI-733-C2187.

Dos personas del equipo toman una muestra de suelo en una parcela, con el paisaje agrícola de la zona al fondo.
Trabajo de campo del equipo en las parcelas de la zona alta de Cartago.

Inundaciones del 2025: ¿Cómo prevenirlas? Recomendaciones para cuidar el suelo en el caso de Cartago

Inundaciones del 2025: ¿Cómo prevenirlas? Recomendaciones para cuidar el suelo en el caso de Cartago  

Por José Alejandro Sánchez Rodríguez 

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En octubre de 2025, Costa Rica registró 2 256 incidentes por inundación, el número más alto de los últimos cinco años (2021–2025), según la Comisión Nacional de Emergencias (CNE). Las provincias más afectadas fueron Puntarenas, Guanacaste y Cartago, donde los efectos de las lluvias intensas se combinaron con condiciones estructurales que agravan los desastres. En el caso de Cartago, las causas van más allá de los eventos meteorológicos: responden a una combinación de pérdida de cobertura forestal, sobreexplotación agrícola, erosión del suelo y ausencia de planificación territorial. 

 

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Fuente: Fotografía Iván Rivera. Segunda fotografía (de la derecha) Paméla Zuñiga  

 

Así lo señaló la Ing.Agr. Paméla Zuñiga, trabajadora del Centro de Investigaciones Agronómicas (CIA) de la Universidad de Costa Rica y vecina de San Ignacio de Loyola, San Nicolás de Cartago. 

De acuerdo con la Ing. Zuñiga, en la zona norte de Cartago predominan los suelos de origen volcánico, desarrollados a partir de cenizas y otros materiales piroclásticos. Estos suelos poseen propiedades físicas y químicas que los hacen aptos y productivos para la producción agrícola, especialmente de hortalizas como papa, cebolla, diferentes crucíferas (brócoli, coliflor) y zanahoria. Sin embargo, por algunas de sus características físicas son suelos frágiles y vulnerables a la erosión. Entre esas propiedades destaca su baja densidad aparente y alta porosidad y texturas moderadamente gruesas, condiciones que los hacen susceptibles a la compactación, a la pérdida de estructura y a la consecuente disminución de su capacidad de infiltración, cuando son sometidos a un manejo agrícola intensivo. 

 

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Fuente: Primera fotografía Rafael Mata. Segunda fotografía (de la derecha) Roberto Aragón  

 

La topografía de la zona también incide directamente en la magnitud del problema. Las pendientes pronunciadas en sectores como Tierra Blanca, San Juan de Chicuá y en general las faldas del volcán Irazú favorecen la escorrentía superficial. Cuando el suelo se encuentra descubierto o con escasa cobertura por las prácticas agrícolas, como consecuencia de las precipitaciones convertidas en agua que escurre, esto erosiona el suelo y arrastra grandes volúmenes de sedimentos hacia los drenajes naturales. Este proceso de erosión causa que quebradas y ríos se saturen de material, reduciendo su capacidad de conducción y generando desbordamientos durante la estación lluviosa. 

En las últimas décadas, la presión agrícola ha provocado la eliminación de gran parte de la cobertura boscosa en las zonas altas de Cartago. Los cultivos de ciclo corto, que requieren que el suelo permanezca desnudo en sus etapas iniciales, exponen de manera crítica la superficie a la erosión. Este fenómeno se traduce en pérdidas importantes de suelo fértil en las partes altas y en la acumulación de sedimentos en las partes bajas. 

Los efectos se observan con mayor frecuencia en distritos como San Nicolás, La Lima, Coris y Quebradillas, donde las inundaciones se repiten cada época lluviosa. La Comisión Nacional de Emergencias (CNE) ha identificado estas zonas como altamente vulnerables. No obstante, hasta el momento no se han implementado políticas regulatorias efectivas que restrinjan el uso inadecuado del suelo agrícola ni que controlen el crecimiento urbano en áreas de riesgo. 

La urbanización creciente en las riberas de las quebradas, ríos y otras áreas bajas de la provincia agrava las circunstancias. La construcción de proyectos habitacionales en terrenos que históricamente se inundan multiplica la posibilidad de desastres. La Ing. Zuñiga advirtió que no solo existe una ausencia de planificación para las zonas altas, donde se origina la mayor parte de la erosión, sino también para las zonas bajas, donde se permite el desarrollo habitacional en sitios ya identificados como vulnerables. 

Otro factor que intensifica el deterioro del suelo en Cartago es el uso inadecuado de prácticas agrícolas en suelos de ladera. Aunque se recomienda sembrar una labranza y siembra siguiendo las curvas de nivel para reducir la escorrentía, muchos agricultores trazan sus cultivos a favor de la pendiente, favoreciendo la creación de canales que concentran el agua y aceleran la pérdida del suelo. La falta de obras de conservación y el limitado cumplimiento de medidas de manejo sostenible incrementan esta problemática. 

Según la Ing. Zuñiga, el daño que enfrenta la zona norte de Cartago es severo y, en ciertos casos, puede ser irreversible. Algunos suelos han perdido sus horizontes superficiales y sus características originales, transformándose química y físicamente, al punto de que, ya no cumplen con las propiedades de los suelos derivados de cenizas volcánicas (Andisoles). Sin embargo, también existen áreas en las que aún es posible mitigar los impactos mediante acciones de recuperación y conservación. 

Entre las medidas recomendadas destacan la reforestación de las partes altas, la protección estricta de nacientes y márgenes de ríos (estipulado por ley), la implementación de prácticas de conservación de suelos de ladera y la regulación del pastoreo en potreros que han sido sobreexplotados. Estas acciones requieren la coordinación entre el gobierno local, las autoridades nacionales, personas agricultoras, las comunidades e incluido también el sector académico, así como la definición de políticas claras que limiten el uso agrícola intensivo en zonas inadecuadas. 

La Ing. Zuñiga insistió en que la solución al problema no se logrará únicamente con intervenciones en las partes bajas afectadas, como el dragado de ríos o la construcción de obras de mitigación. La atención debe enfocarse en la parte alta del territorio, donde se origina el proceso de la degradación y sobre todo la erosión de los suelos. De lo contrario, las inundaciones seguirán ocurriendo cada invierno, con consecuencias sociales, económicas y ambientales cada vez más graves. 

CIA celebra 70 años recordando a su primer director, Dr. Gil Chaverri Rodríguez

CIA celebra 70 años recordando a su primer director, Dr. Gil Chaverri Rodríguez 

Por José Alejandro Sánchez Rodríguez 

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En el aniversario número 70 del Centro de Investigaciones Agronómicas (CIA) de la Universidad de Costa Rica, es fundamental recordar y reconocer la labor del ingeniero agrónomo y químico costarricense Dr. Gil Chaverri Rodríguez, figura clave en la historia del desarrollo científico del país, quien fue el primer director del CIA entre 1956 y 1960, y cuya gestión sentó las bases para el fortalecimiento institucional de la investigación agrícola. 

El CIA fue fundado el 1 de diciembre de 1955 mediante un convenio entre la Universidad de Costa Rica, el Ministerio de Agricultura e Industrias y el Servicio Técnico Interamericano de Cooperación Agrícola (STICA), organismo de la entonces Organización de los Estados Americanos. Su objetivo era mejorar la producción agrícola nacional a través de la investigación científica y el desarrollo tecnológico. Cuando Chaverri asumió la dirección en 1956, el centro era aún incipiente, pero bajo su liderazgo comenzó a adquirir una estructura organizativa y una orientación técnica definidas. 

Durante su gestión, el CIA dio sus primeros pasos en la consolidación de áreas fundamentales como la química agrícola, la fertilidad de suelos y el análisis de nutrientes, campos en los que Chaverri tenía una formación sólida. Antes de dirigir el centro, había trabajado durante ocho años como jefe del Laboratorio Químico del Ministerio de Agricultura, experiencia que lo familiarizó con las necesidades reales del sector agrícola costarricense. Esa experiencia fue determinante para guiar al CIA hacia una investigación aplicada, cercana a las personas productoras y en diálogo con el Estado. 

Chaverri, además, se desempeñaba como profesor de la Escuela de Química de la UCR desde 1948, donde impartió cursos como Química General, Química Cualitativa, Química Cuantitativa, Química de Suelos, Físico-Química y Química Inorgánica. Su papel fue clave para vincular la docencia con la investigación científica, promoviendo estudios sobre suelos y fertilizantes en un contexto de expansión del sector agroexportador. Aunque muchas líneas más especializadas —como la microbiología agrícola, la biotecnología vegetal o la tecnología poscosecha— se desarrollarían en décadas posteriores, fue bajo su liderazgo que se establecieron las condiciones institucionales para que ello fuera posible. 

 

Trayectoria académica y personal 

Dr. Gil Chaverri Rodríguez nació en Heredia el 15 de marzo de 1921. Realizó sus estudios primarios en la Escuela Buenaventura Corrales y los secundarios en el Colegio Seminario y el Liceo de Costa Rica. Posteriormente ingresó a la Universidad de Costa Rica, donde en la Facultad de Agronomía obtuvo el título de Ingeniero Agrónomo. También estudió en la Facultad de Ingeniería de la misma universidad. En la Universidad de Cornell (EE. UU.) alcanzó el grado de Máster en Ciencias, y en la Universidad del Estado de Iowa (EE. UU.) obtuvo el Ph.D. en 1962, con una tesis sobre la disolución de la roca fosfórica, tema estrechamente ligado a la fertilidad de suelos. 

Desde muy temprano mostró gran afición por el estudio de idiomas. Al graduarse de Bachiller ya podía leer en inglés, francés y alemán, además de haber iniciado estudios de ruso, latín y griego. Más tarde aprendió italiano y portugués. 

Entre los cargos que desempeñó en la Universidad de Costa Rica se destacan el de primer Director del CIA (1956-1960), Profesor de Química, Vicedecano y Decano de la Facultad de Ciencias y Letras. Asimismo, dirigió el Laboratorio Químico del Ministerio de Agricultura y Ganadería. 

El Dr. Chaverri fue autor, coautor y coordinador de los textos de matemática para la enseñanza media, además de reconocidas publicaciones científicas. Uno de sus aportes más recordados es la organización de un arreglo original de la Tabla Periódica de los Elementos Químicos, publicado en 1952 en el Journal of Chemical Education. Este arreglo, basado en la estructura electrónica de los elementos, fue utilizado en todos los planteles educativos del país durante más de 30 años. Además, fue sometido en Estados Unidos a evaluación junto con otros arreglos del mundo, donde obtuvo el reconocimiento como uno de los mejores. 

  

Impacto institucional y legado 

El trabajo de Chaverri no solo tuvo un impacto técnico, sino también político e institucional. Ayudó a posicionar al CIA como un centro estratégico para la formulación de políticas públicas agropecuarias, en una época en la que Costa Rica avanzaba hacia una modernización del agro con base en la ciencia y la planificación. Esta visión fue congruente con los ideales de la Reforma Universitaria de los años 40 y 50, que impulsaban una universidad comprometida con las necesidades del país.   

Tras dejar la dirección del CIA en 1960, continuó vinculado a la investigación y la docencia universitaria. Su legado académico se consolidó con una carrera que combinó el rigor científico con la proyección social.   

Falleció en San José en junio de 2005, dejando un legado que trasciende las aulas y los laboratorios. A más de medio siglo de su gestión, la figura de Dr. Gil Chaverri permanece como un referente en la historia de la ciencia costarricense. Su liderazgo en los años fundacionales permitió sentar las bases de un centro que hoy sigue siendo clave para la generación de conocimiento en favor del desarrollo sostenible del agro nacional. 

  

Paperos costarricenses reportan pérdidas de hasta 15 000 millones por cambios en las normativas de importación

Paperos costarricenses reportan pérdidas de hasta 15 000 millones por cambios en las normativas de importación

Por José Alejandro Sánchez Rodríguez | Con la voz experta de Dr. Arturo Brenes Angulo 

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El sector papero costarricense ha sido víctima de una serie de acontecimientos que, desde distintos frentes, han incrementado su ya maltrecha economía a lo largo de los últimos meses.

El pasado lunes 24 de marzo, tres representantes del sector papero nacional dieron declaraciones ante la Comisión de Cartago de la Asamblea Legislativa, denunciando pérdidas de hasta ¢15.000 millones a causa de políticas nacionales relativas al sector agrícola que —según indican— benefician al producto importado, el cual ha generado ganancias de hasta ¢4.500 millones a costa del producto nacional.

Los comparecientes hicieron referencia al decreto ejecutivo Nº 43853-MAG-MEIC-COMEX, aprobado en 2023, el cual facilita la importación de la llamada “papa industrial”, la cual es utilizada para la producción de alimentos procesados, como papas fritas o tostadas.

 

Cultivo de papas

 

Debido al desabasto de papa en los meses recientes, que se debió en parte a la falta de estímulo en la producción por los bajos precios del tubérculo durante finales del 2023 e inicios del 2024 y la extensa temporada de lluvias de finales del 2024,  el Ministerio de Agricultura levantó también la restricción para el ingreso de papa para consumo fresco, con el objeto de mantener la oferta al consumidor. 

Sin embargo, esta medida tiene dos grandes inconvenientes: por una parte, la papa importada compite deslealmente con el producto nacional y segundo, esta importación representa una puerta más, abierta al ingreso de nuevas plagas o enfermedades para el cultivo de la papa, que podrían aún no estar presentes en nuestro país.

El Dr. Arturo Brenes Angulo, investigador del Centro de Investigaciones Agronómicas (CIA) explica que el sector se vería seriamente afectado por el bajo precio con el que ingresaría la papa importada.

Por consecuencia, según lo establecido en decreto, la papa importada pasaría de tener un arancel para la nación más favorecida equivalente a un 45% de Derechos Arancelarios a la Importación (DAI) a un impuesto 14% de DAI (sin tomar en cuenta, en ambos escenarios, el impuesto del 1% por Valor Aduanero Mercancías Importadas). 

Debido además a que los precios de la mayoría de las hortalizas nacionales son regulados por intermediarios, estos ofrecerían menos por un tubérculo nacional que es producido sin las subvenciones con que cuenta el sector papero en Estados Unidos, afectando aún más los pobres ingresos de nuestros productores, que cada vez tienen el panorama más difícil debido a los altos costos de las semillas e insumos para la agricultura.

De acuerdo a Brenes, las papas que usualmente se importan son tratadas previamente, en las bodegas donde se almacenan, con productos que evitan su brotación y se mantienen a bajas temperaturas para conservar su calidad. Cuando son exportadas, se mantiene la cadena de frío dentro de los contenedores en los cuales se envían. Al llegar a nuestros puertos, usualmente se rompe la cadena de frío, lo que provoca que la papa se brote y se deshidrate, afectando incluso su sabor.  

El Dr. Brenes puntualizó que existe la posibilidad de que las papas importadas puedan venir infectadas con la enfermedad conocida como Zebra chip, provocada por la bacteria Candidatus Liberibacter solanacearum. Esta enfermedad se ha extendido en varios países de América Latina y aún no existe evidencia de que se encuentre en el país, por lo que debe evitarse su llegada. 

Hasta ahora, se ha logrado evitar la entrada de muchas enfermedades del cultivo gracias a las medidas fitosanitarias vigentes. Es necesario recordar que la N° 7664, la Ley de Protección Fitosanitaria, resalta en el Artículo 45 la importancia de que el Servicio Fitosanitario del Estado (SFE) “asegure” que las medidas fitosanitarias se basen en una evaluación adecuada de los riesgos existentes para la vida y la salud de las personas o la protección de los vegetales”. Sin embargo, esta misma ley facilita que los requisitos sean establecidos a través de decretos ejecutivos, lo que permite que se generen cambios en las normativas de importación.

 

 

Productores de papa

 

Discusión en plenario 

El pasado 21 de abril la diputada liberacionista Paulina Ramírez Portuguez usó su intervención de control político en el plenario para hacer referencia al levantamiento de las restricciones fitosanitarias para la importación de papa y cebolla.

Ramírez denunció que las consecuencias favorecen de forma desleal a cierto grupo de importadores, los sugeridos por el Gobierno y el Banco Central, afectaciones a los productores nacionales y la falta de beneficios reales para los consumidores. La congresista también  hizo referencia a las enfermedades que podrían traer estas importaciones y a la competencia que supondría con la papa de mesa producida en el país. 

Puede escuchar la intervención completa en el siguiente enlace: 

https://youtu.be/nx_K5AgRzpc?si=GGqPwf_pp1n6e97MP

Pronunciamiento de la Corporación Hortícola Nacional 

Dentro de este mismo marco, la Corporación Hortícola Nacional se pronunció en contra de las acciones del SFE, aludiendo al peligro que sufre el productor nacional desde  frentes como la competencia desleal, las enfermedades que traerán los productos y las consecuencias que vendrían con las importaciones ilegales. La organización, se manifestó siempre a favor de la defensa de los productores nacionales. 

También aprovecharon para resaltar la importancia de que el SFE vele por la seguridad de los productos, proponiendo que la institución revise las lavanderías en Cartago y Zarcero, presuntos puntos de comercio ilegal en Costa Rica.

 

 

 

Bioles: la spin-off que aporta a la agricultura sostenible con bioinsumos a base de hongos y bacterias nativas de Costa Rica

El negocio que se gestó en el proyecto Hélice UCR ha permitido eliminar plagas y enfermedades en cultivos de melones, papa, sandía, tomate, chayotes y muchos otros productos y potenciar la producción.

 

ario Vargas es productor de melones y es uno de los muchos agricultores que apostaron por utilizar los bioinsumos a base de hongos y bacterias nativas de Costa Rica que se producen en la spin-off Bioles.

El uso de estos productos le ha permitido ganar en sanidad, producción y economía, actualmente no aplica ningún tipo de agroquímico y ha logrado excelentes resultados. Cuando inició con la aplicación de los bioinsumos de Bioles producía un contenedor por hectárea y ahora saca dos, lo que evidencia los resultados positivos en el campo.

De acuerdo con Marena Chavarría, gerente de Bioles, la iniciativa que nació en el Centro de Investigaciones Agronómicas de la Universidad de Costa Rica (UCR) hoy se ha consolidado como un negocio de gran impacto para el sector productivo y que tiene como norte reducir la inversión productiva, eliminar plagas y enfermedades con alternativas mucho más sostenibles.

“Costa Rica ha llegado a ocupar el primer lugar entre los países que más usan agroquímicos, superando incluso a naciones como China, por ello, desde que arrancó el proyecto hace años, y actualmente con la spin-off nos vinculamos con el sector productivo para ofrecerles sustituir, de forma total o parcial de plaguicidas para aplicar nuestros bioinsumos elaborados a base de hongos y bacterias con cepas nativas, para que se adapte fácilmente a las condiciones climáticas y el suelo”, contó Chavarría.

De esta forma, los bioinsumos permiten controlar problemas en los cultivos liberando, por ejemplo, el fósforo que se fija en el suelo y dificulta la fertilización, a la vez que hacen la función de biocontroladores de plagas y enfermedades.

La spin-off, que está consolidada como una empresa basada en conocimiento y tecnología desarrollados por la UCR, arrancó hace un año, pero toda la investigación se inició en 1994, lo que les ha permitido catapultarse con productos totalmente probados.

Los bioinsumos de Bioles se están aplicando en cultivos de melón, tubérculos y jengibre con excelentes resultados, también en papa para el control de los nematodos (plagas que retrasan el crecimiento y provocan un mal desarrollo de la raíz), así como en el control de hongos de la brócoli y coliflor, del tomate o el chayote.

Impacto con efecto dominó

Y es que con el uso de los productos biológicos ha sido posible determinar que las plantas crecen con más vigor, la mortalidad es menor que con agroquímicos, la calidad es superior y los rendimientos son mayores.

Han llegado al cultivo de sandía, cebolla, arroz, zanahoria y caña azucarera, incluso grandes ingenios son compradores de los bioinsumos de Bioles y su aplicación ha generado un efecto dominó, pues los productores difunden el impacto positivo que experimentan con sus productos.

“Uno de nuestros clientes que produce chayote ha visto incrementar su producción casi en un 40%, porque, pese a que sus suelos tenían mucha nutrición, estaba atrapada, al agregar los bioinsumos, ésta se libera, aumentando la producción, la sanidad y vigor del cultivo, pero lo principal es que los alimentos que llegan a las mesas están libres de agroquímicos”, relató la gerente de Bioles.

Esto resulta esencial, añadió Chavarría, dado que en el país es común el uso y la importación de agroquímicos, incluso un estudio sobre el aparente consumo de plaguicidas en Costa Rica promedió 34,45 kilos por hectárea entre 2012 y 2020 y la especialista indicó que el 27% o más de los productos que se consumen tienen trazas de agroquímicos.

Una simbiosis exitosa

Bioles se enmarca dentro de Hélice UCR, un programa de cooperación internacional en el marco de la colaboración entre Costa Rica y la República de Corea. Se ejecuta mediante la Universidad de Costa Rica a través de la Dirección de Promoción de la Innovación y Vínculo para el Desarrollo (Diprovid) de la Vicerrectoría de Investigación y la Agencia de Cooperación Internacional de Corea (Koica, por sus siglas en inglés) y la Universidad de Corea.

Según Francisco Saborío, director del Centro de Investigaciones Agronómicas (CIA), Bioles es la primera experiencia de spin-off que han acompañado, pero está convencido que el impacto para la sociedad de trasladar un producto generado en la UCR al sector productivo abre enormes oportunidades.

“En una época en la que los insumos de producción aumentan significativamente de precio, los biocontroladores reducen la necesidad de dichos productos, por lo tanto, inciden en la reducción del costo productivo; al ser de origen natural, hay un menor impacto ambiental”, explicó Saborío.

Lo más valioso del aporte de la Universidad es que hay todo un proceso de investigación, respaldo científico y ensayo de los productos que se están distribuyendo en el sector productivo; y es claro que los productores han visto de primera mano los beneficios, ya que la demanda ha sido creciente, la cual, hoy con la spin-off es posible atender.

“El trabajo de la UCR no es producir en masa, sino generar conocimiento, y como este producto ya maduró, podemos trasladarlo al sector productivo y con los réditos que genera esta relación con Bioles podemos continuar haciendo otras investigaciones”, analizó el experto.

Y es que con el trabajo conjunto que realiza la universidad con la spin-off hay una retribución económica cercana al 4% o 5% sobre las ventas, de manera que esos recursos se reinviertan en investigación.

Además, se genera mayor confianza, pues al trabajar con el sector productivo en una alternativa de menor costo económico y ambiental incrementa la imagen de la UCR al decir “presente” en el campo, mejorando la producción agrícola y dando respuestas al sector productivo.

El objetivo de esta spin-off es llegar también a cooperativas y asociaciones de productores, a fin de abarcar a la mayor cantidad de personas posible para lograr que reduzcan la inversión, eliminar plagas y enfermedades con soluciones sostenibles.

Este tipo de iniciativas evidencian que la UCR no solo genera conocimiento e investigación, sino que la lleva a lo largo del país para su puesta en marcha, mientras que generar recursos frescos, con las retribuciones económicas que deja la venta de productos o servicios, los cuales permiten reinvertir en nuevos proyectos.

 

Fuente: https://semanariouniversidad.com/suplementos/bioles-la-spin-off-que-aporta-a-la-agricultura-sostenible-con-bioinsumos-a-base-de-hongos-y-bacterias-nativas-de-costa-rica/

El ingeniero, Mario Vargas Berrocal mejoró los resultados de su cosecha, en Orotina, utilizando los productos biológicos de la Universidad de Costa Rica.

El ingeniero, Mario Vargas Berrocal mejoró los resultados de su cosecha, en Orotina, utilizando los productos biológicos de la Universidad de Costa Rica.

El agrónomo empleó productos para la nutrición de suelos y control de plagas y enfermedades, en su empresa Agricola Mayan.

Una tecnología en Ciencias Agrolimentarias que gestionamos desde aquí en #Proinnova.

 

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